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martes, 13 de septiembre de 2022

EL VIENTO EMPEZO A HABLAR

Una noche estrellada, donde el firmamento era digno de admirar grandes cosas sucedieron cuando el viento empezó a hablar.

Todos los que estaban bajo el manto de estrellas dispuestos a escuchar lo que el viento susurraba, se empezaron a dormitar, no por desinterés ni desidia, sino porque el susurro era tan suave que el bienestar que producía les impedía no poder dormitarse aunque muchos así lo pretendían.

Los susurros llegaban de zonas lejanas que quizás ni conocían o ni habían oído hablar de ellas porque eran tan lejanas que ignoraban de su existencia. 

Explicaba historias de unos poblados de niños que sin padres ellos vivían y que cada noche sus cantos se oían desde todo lugar donde hubiese existencia semejante o no.

Los cánticos eran adoraciones acompañados de tambores donde hablaban de sus ancestros que ellos aún sin haberlos conocido sabían de sus hazañas y sus sabidurías sobre misterios que ellos no habían tenido que vivir hasta entonces pero que de su interior cada noche comentaban como si ellos mismos hubiesen sido los guerreros de dichas historias contadas al firmamento.

La luna los escuchaba y los iluminaba con su luz cuando estaba en plenitud, dándoles cobijo mientras estos niños cantaban durante toda la noche, y del mismo modo, el sol les daba calor mientras dormían y crecían sus cultivos que con sus manos pequeñas ellos habían plantado para alimentarse de los frutos de la tierra como sustento, y simplemente lo hacía para que durante la noche pudiesen deleitar a su amada luna solitaria con sus voces celestiales.

Los animales eran la única compañía que estos niños tenían, y el respeto que se ofrecían los unos a los otros permitió que durante largos siglos pudiesen sobrevivir a las incertidumbres que los nuevos días les ofrecían y que sus vidas sin ellos saberlo. llegasen a lugares que ellos ni siquiera sabían que existían.

Los susurros comentaban de la gran felicidad y armonía que allí existía y que siempre que podía se pasabas por aquellas tierras para poder impregnarse de nuevas vivencias y poder transmitir al mundo lo que allí sucedía, porque era tan grande lo que el viento percibía que era imposible dejarlo en el olvido y que nadie supiese de su existencia ya que consideraba que el trabajo de esos niños era un ejemplo a seguir.

Todos los lugares se impregnaron de esas historias donde en ocasiones se explicaba que los niños enfermaban y que renacían con las colaboración de todo quien por ahí viviera, y que los cánticos de cada noche eran tan potentes que su recuperación los convertían en niños más fuertes y sabios de antes de enfermar.

Estos poblados eran simples cabañas sumergidas en bosques espesos, solo el centro del poblado estaba despejado, para que el sol, la luna y las estrellas pudiesen contemplar lo que hacían.

El viento explicaba con un gran lamento que en una ocasión algo sucedió y que el Universo al completo se enfado y con la oscuridad trascendió a malos tiempos en todos los lugares lejanos y cercanos debido a la oscuridad de un rey de lugares desconocidos. Según contaban este rey era un ser amado y digno de su reino hasta el nacimiento de su único hijo que padecía de una salud delicada donde la luz de su vida era tan tenue, que el dolor de este acontecimiento, hizo que el corazón del rey se endureciera tanto que el amor y la dignidad que poseía se convirtiese en oscuridad, y esta oscuridad lo dominase totalmente, y todo por salvar la vida de su único progenitor sin pensar en nada más.

El rey que había escuchado en más de una ocasión los susurros del viento donde explicaba historias de estos poblados, quiso saber el lugar donde se encontraba y así poder llevar a su hijo para que lo hiciesen renacer. Solicito la presencia del viento y este le explico que no lo sabía ya que él simplemente estaba pero que era ignorante de geografía, que lo que explicaba era porque lo había presenciado y percibía lo que contaba, pero que de todo lo que explicaba era un segundo de la existencia ya que él nunca podía parar en un lugar siempre debía estar en movimiento.

El rey indignado solicito audiencia con el Universo y le aceptaron dicha audiencia porque estaban intrigados de dicha petición.

El rey les explicó que su hijo estaba enfermo y que precisaba saber el lugar de donde surgían las historias que susurraba el viento. El Universo le contesto que ellos no observaban un lugar en concreto, sino todos al mismo tiempo. El rey se disgusto con la respuesta ya que no lo llevaba a ningún lugar y su hijo estaba a punto de perecer en la batalla de la enfermedad. Maldijo al Universo y al viento, a los niños del poblado e incluso a ti que lo estas leyendo, y es entonces cuando el Universo le mostró lo que con tanta insistencia había querido saber. Le indicó el camino hacia esos poblados donde podría encontrar los niños renacidos, pero también le mostró la lejanía del lugar y de que le resultaría difícil llegar con su delicado hijo. Le recomendaron esperar, pero el rey se enfado y volvió a maldecir al Universo al completo y se marcho con la información que le había ofrecido con todo el cariño que el Universo podía ofrecerle, y desde su marcha observaron que hacía con la información que le habían transmitido.

El rey inició la búsqueda del camino hacia esos poblados que el viento le había susurrado para que esos niños hiciesen renacer a su hijo más fuerte y sabio de antes de su enfermedad. Pasaban día y noche cabalgando sin encontrar el lugar del que el Universo le había hablado, hasta que una noche oscura pudo comprobar como la luz tenue de su hijo desaparecía hacia el Universo quedando inerte. El rey con dicho suceso solo pudo hacer lo que nunca había hecho, llorar desconsoladamente por la gran perdida que acaba de tener. Lloró tanto que la tristeza se la llevo el viento impregnando todos los lugares lejanos y cercanos cegando con lagrimas a todo el que lo escuchará, e incluso llego a los poblados de niños que habían sido tan buscados por el rey, pero estos no reaccionaron como todos, sino simplemente cantaron e hicieron que la vibración de sus cánticos permitieran al rey saber que ellos estaban cerca de donde él estaba. El rey se secó las lágrimas y cogiendo a su hijo en brazos siguió el canto de estos niños. Cuando se encontraron frente a frente los niños sonrieron y él les devolvió la sonrisa y fue en ese momento cuando los animales lo rodearon guiándolo hacia donde los niños estaban cantando como hacían cada noche. Puso frente a ellos a su hijo y les pidió que lo hiciesen renacer. Los niños no entendían su idioma y simplemente lo miraban con ojos dulces y armoniosos a la espera de que algo sucediera.

El progenitor del rey estaba colocado en el centro del poblado y los niños se sentaron a su alrededor cantando y deleitando a la luna disgustada con este rey de corazón oscuro, las estrellas tampoco habían hecho presencia por su enfado, pero poco a poco todo lo negativo se fue diluyendo permitiendo que en aquel lugar la luna poco a poco se fuera asomando y que las estrellas curiosas quisiesen saber de que sucedía para más tarde poder comentar al Universo de todo lo que allí estaba pasando.

El niño enfermo de luz tenue había muerto, pero no se sabe porque su piel pálida fue cogiendo color y en un momento inesperado se percibió un ligero movimiento de sus brazos y piernas como haciendo un pequeño intento por levantarse. El rey conmovido lloró largo rato mientras los niños cantaban y explicaban historias donde sus ancestros aunque ellos no los habían conocido sabían de sus hazañas y sus sabidurías sobre misterios que ellos no habían tenido que vivir hasta entonces.

El hijo del rey tardo en recuperarse y durante un largo tiempo vivió en el poblado con los niños que cada noche cantaban, se alimentaban de lo que cultivaban y dormían bajo el calor del sol, respetaban a los animales y todo era armonioso. El rey sin embargo, marcho de nuevo a sus tierras lejanas a la espera de que llegase el momento de que tanto le había hablado el Universo para que su hijo regresará a su lado y poder así seguir su legado.

El rey aprendió a escuchar aunque no le gustase lo que le dijeran y a saber respetar el momento de todo acontecimiento sin adelantarse por urgencia ya que es un desatino hacerlo. Cada noche se sentaba a contemplar el Universo y en ocasiones llegaba el viento con nuevas historias de lo que sucedía en el poblado de los niños que cantaban y que se oían desde todos los lugares.

El Universo le susurro,expresando su alegría de que hubiese aprendido la lección de que cuando el dolor no nos permite ver más allá de lo que sucede es necesario pararse y esperar a tener mejor visión de lo que nuestro corazón cálido nos está diciendo hagamos, le felicitaron por atreverse a llorar y permitir que desde todos los rincones escuchasen sus lamentos porque conmovió al mundo entero y a los que más a los niños del poblado, pero que no lloraron sino cantaron para convertir esa tristeza en alegría, despojando de oscuridad su corazón y entregándole esperanza y sabiduría, posiblemente aprendida de sus ancestros que no conocían pero que estaban en ellos y se alegraron de que aprendiese a vivir sin su único hijo, no había muerto pero tampoco estaba con él y no por ello su corazón se oscurecía sino todo lo contrario, estaba tranquilo y armonioso y eso lo transmitía a todo ser con el que se cruzaba.

Y después de esta historia el viento con su suave susurro dejo entrever que cuando volviese a aparecer quizás les explicaría el reencuentro entre el rey y su único progenitor, o de nuevas historias que siguen cantando estos niños sin padres al Universo al completo, o quizás el silencio haga que tarde en volver por aquellos lugares donde la luz se antepuso a la oscuridad con vibraciones ancestrales que crearon movimientos misteriosos hasta para el Universo.

Un abrazo

Africa

miércoles, 3 de septiembre de 2014

"BICHO"

Había una vez un bicho tan feo que hasta se olvidaron de ponerle nombre, se dice que su tamaño y su fealdad fueron los motivos de dicho olvido y lo que para muchos era un desaire por tal olvido para el propio "bicho" simplemente fue eso, un olvido sin importancia.

A "bicho" le gustaba pasear, escuchar la melodía del despertar del lugar donde solía estar, y lo que más, el poder situarse en un lugar donde nadie lo viese para poder disfrutar de todo lo que estaba presente.

La vida trascurría sin mayores problemas, solo algún susto debido a que se perdía tanto en lo que vivía que no apreciaba en ocasiones los que lo podían dañar.

Pero un día a "bicho" algo le debió suceder, porque sintió tal apatía que dejo de querer salir a pasear, algunos decían que era por miedo, otros por pereza, otros simplemente sin motivo siempre buscaban un motivo para poder hablar de él, aunque no existiese ninguno aparente, pero que sin embargo, lo hacían.

"Bicho" cuando escuchaba todos estos comentarios, se entristecía, porque él era el único que sabía el motivo por el que así se sentía, sin embargo, el resto parecía saber más que él de todo lo que a él le concernía.

Cada comentario, cada expresión hacia que "bicho" se recogiera mucho más en su hogar. En ocasiones ni se asomaba para saber que tiempo había amanecido ya que no le apetecía.

Y esta actitud fue aumentando tal y como iban aumentando los comentarios de porque "bicho" ya no salía de su guarida. 

Se rumoreaba de que se había vuelto loco de tanto estar solo.

Muchos otros expresaban:

- Qué pena me da, ya desde sus inicios fue ignorado ya que ni un nombre le han otorgado, y la verdad sea dicha, teniendo un inicio así que se puede esperar.

Otros se reían y burlaban. porque creían que sus hazañas valentonas eran las que habían hecho que ese "bicho" tan "bicho" dejará de estar presente en todo lugar.

Pero todos estaban equivocados ya que nada de lo dicho o posiblemente hecho fueron los motivos que hicieron que "bicho" decidiese dejar de salir. 

El recordaba que el momento en que decidió no volver a pasear era debido a que le gustaba tanto la vida y la veía con una alegría tan infinita, que sentía temor de perder ese modo de verlo, ya que cuando transitaba por el camino y se cruzaba con algún otro ser vivo, comprobaba que no entendía nada de lo que le expresaba. En ocasiones si el viajero era amable conversaba hasta el amanecer, en otras, simplemente era un saludo de bienvenida, y en otros se confiaba en exceso y sentía un dolor en el pecho cuando comprobaba que eran ladrones de alegrías.

Y cuando decidió su posición, valoro todo en su medida, con los primeros disfrutaba, porque compartía, con los segundos era como un encuentro de los que aun siendo momentáneo, su alegría expandía, y con los terceros, que podía valorar de los terceros, sino más que eran la mayoría y que con el tiempo comprobó que lo que más deseaban era que dejase de sonreír.

Un amigo de los primeros paso por casualidad por aquel lugar, y escucho mientras estaba descansando junto a un árbol, comentarios de todo tipo, sobre lo que le sucedía a "bicho". Pensó que sería un buen momento para visitar a "bicho" y comprobar si lo que se decía era realidad o simple chismorreo.

Después de descansar, se dirigió hacia un ser vivo que lo miro de forma extraña porque no lo había visto nunca por aquellos lugares.

- Perdone, ser vivo, podría indicarme como se va a la guarida de "bicho"

- Usted lo conoce? No se acerque mucho, desconfié todo lo que pueda y sobretodo no haga mucho caso de lo que expresa.... SE VOLVIÓ LOCO DE ESTAR TAN SOLO.

- Perdone, ser vivo, podría indicarme como se va a la guarida de "bicho" le repitió con contundencia.

- Si, si, claro que se donde vive, ve aquel camino, siga recto y su casa está en la primera curva junto al río.

- Gracias, por su información. Buen día.

El viajero siguió las indicaciones del ser vivo que lo había atendido hasta llegar al lugar indicado. Asomo su cabeza por la puerta y con voz viva grito "BIIIIICCCHHHHOOOO, ESTÁS AHÍ?"

Bicho que se había medio dormido, se levanto de un sobresalto, y con cautela fue hasta la puerta.

- Hola! ¿Qué haces aquí?

- Pasaba por estos lares, y me acerque a saludarte, simplemente fue eso.

- Gracias por tu visita, la agradezco de corazón.

- ¿Te parece que demos un paseo?

- Ya no doy paseos, dijo "bicho" con tristeza.

- ¿Y eso?

- Porque así lo decidí.

- ¿Y no puedes dejar tu decisión por hoy?

- Pues no lo se, le contesto "bicho" pesaroso.

- Va inténtalo!!!

La decisión de "Bicho" había sido tomada hacia tanto tiempo que ya había creado un muro inquebrantable ante ese asunto, y le costaba dejar su decisión aparcada aunque fuera solo por hoy.

- Va intentálo!!! Le ánimo de nuevo el visitante.

- De acuerdo. Vamos antes de que me arrepienta.

Salieron de la guarida de "bicho" y al salir el acompañante de "bicho" se sorprendió del espectáculo que había afuera. Todos los animales estaban reunidos en la puerta, riéndose, cuchicheando, apostando de que no conseguiría hacer que saliera, otros con cara compasiva lo observaban.... todo un circo 

"Bicho" al ver lo que sucedía retrocedió con intención de volver al lugar del que se había movido, pero el visitante no lo dejo, lo guío entre la multitud hasta perderles de vista.

Cuando estuvieron en un lugar más tranquilo el visitante le pregunto si podía explicarle el motivo de porque había tomado una decisión tan radical.

Bicho por un segundo se quede pensativo, y con una sonrisa y un brillo en los ojos más luminosos le dijo:

- Cuando paseaba me sentía tan lleno de vida, que todos los que se acercaban se reían, se burlaban y me señalaban sin saber el motivo de porque lo hacían, con el tiempo comprendí que yo no tenía cavidad en un lugar así, ya que lo único que yo buscaba era la sabiduría que la propia vida nos ofrecía, mirar una flor al abrirse, ver juguetear los pájaros, conversar con los caminantes de los que aprendía grandes cosas, sin ninguna otra intención que eso, vivir el momento, sentirme pleno, y el comprobar que mi plenitud era motivo de insensateces donde no le encontraba un por qué, me llevo a esa decisión que tu consideras radical.

El visitante lo escuchaba atentamente. Cuando finalizo su relato "bicho", le dijo:

- Comprendo lo que sientes, yo ya lo he vivido, y lo cierto es que el ruido que se puede llegar a hacer, puede dañar muchísimo, pero tu debes ser más fuerte que todo ese ruido. 

- No es tan fácil, respondió bicho, fijate si ya en mis inicios no se molestaron en otorgarme un nombre, que se puede esperar de mí.

- Mucho, le contesto visitante. Solo debes confiar en lo que tu corazón te dice, no escuches al ruido, no lo hagas propio, porque en sí, son pensamientos de otro.

Se quedo por un segundo en silencio y prosiguió diciendo:

- Tu no eres un pensamiento ajeno, sino el propio.
- Tu no necesitas un nombre, ya que sabes quien eres.
- Tu no eres un loco, sino más bien una pieza más en el paisaje, y tan necesaria como cualquiera que tenga vida en este mundo.

Y llegado a este punto, creo que algo ha cambiado en ti, en todo este tiempo que has respetado tu decisión.

- ¿En que ves que he cambiado?

- En que te respetas, en que confías y en que vives como realmente quieres vivir. Ten presente que si no quieres pasear que sea porque así lo deseas, pero jamás que sea porque otro sea el motivo.

Tras la conversación, decidieron volver a la guarida de bicho y al llegar a la puerta, el visitante con todo su cariño, le mando sus respetos y le comunico que debía seguir su camino.

Bicho entro en su hogar, y cuando se acomodo, sonrió y se puso a descansar.

Un abrazo

Africa


NOTA: En ocasiones los ruidos ajenos son nuestros mayores retos "EL APRENDER A NO ESCUCHARLOS"