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Es un juego psicológico, practicado inconscientemente, que puede repertirse a lo lardo de toda nuestra vida.
Es una forma de interactuar con el prójimo.
Este juego sólo nos ofrece la posibilidad de escoger entre tres posibilidades igul de incómodas e inválidas:
Ser un PERSEGUIDOR haciendo sufrir a otros para conjurar sus propias inquietudes.
Ser una VICTIMA sintiéndose impotente e irresponsable y esperando que llegue alguien para aliviar su malestar interior.
Ser un SALVADOR corriendo a socorrer a alguien para sentirse mejor consigo mismo y evitar el malestar interior.
Se trata de un auténtico sistema de comportamiento tan codificado y habitual que puede parecernos natural. Ninguno de estos roles es mejor que otros ni más eficaz a nivel relacional. Al contrario, son muy costosos en cuanto a sufrimiento y conflictos.
Podemos desempeñar los tres papeles al mismo tiempo, por ejemplo. Salvador, en el plano sentimental, Perseguidor en el ámbito profesional y Victima en las relaciones sociales. Cuando alguién nos hiere (Victima) preparamos una factura (en forma de reflexiones venenosas, quejas y sabotajes a la relación - Perseguidor) que le pasaremos por la cara al otro (Victima) cuando menos se lo espere; luego buscaremos a alguien que nos comprenda y comparta nuestra indignación (un Salvador).
Si nuestro interlocultor adopta uno de esos roles, puede desatar en nosotros el deseo de jugar. Rápidamente nos veremos navegando entre las tres posturas sin ver ninguna salida. Aparentemente, buscamos satisfacciones positivas: reconocimiento, autoestima, amor; pero en realidad, estas satisfacciones son negativa, como la descalificación o el rechazo de los demás y el mantenimiento de una imagen de sí mismo parcial, que se confunde con la identidad. "Tengo mal carácte; soy demasiado bueno, se puede confiar en mí".
Las relaciones humanas sanas se fundamentan en el intercambio. Cuando mantenemos relaciones desequilibradas (seamos Víctimas de un Perseguidor, Perseguidor de una Víctim, Salvador de una Víctima o Perseguidor en guerra contra otro Perseguidor) es porque, de alguún modo, estamos intentando "saldar cuentas pendientes", de manera inconsciente, aunque inconscientemente deploremos la situación. Estos tres roles expresan la voluntad de dominar al compañero o, como mínimo de controlar el miedo porque el triángulo se basa en relaciones de fuerza.
El Perseguidor intenta imponerse abiertamente:
El Perseguidor intenta imponerse abiertamente:
"Voy a decirle lo que tiene que hacer"
La Víctima intenta dominar dando pena:
La Víctima intenta dominar dando pena:
"Soy débil, tienen que ayudarme"
El Salvador quiere dominar haciéndose indispensable:
El Salvador quiere dominar haciéndose indispensable:
"Tengo que ayudar a los débiles"
Espero que esta información os sea de utilidad.
Africa
Espero que esta información os sea de utilidad.
Africa
Interesante el juego...
ResponderEliminar¿Quién es Quién?
Saludos
Santi
Santi,
ResponderEliminarEn la próxima publicación podrás saber un poquito más quien es quien... aunque me queda claro que sabes mucho... sobre dicho tema, a un gran lector como tu estas lecturas no se le pasan, empezaría a considerarte descuidado.
Los tres roles los podemos coger en una misma relación.
Lo más sano es intentar llevar una relación sana y si uno cae en este tipo de juegos (provocado por uno mismo o por quien interactúa) lo mejor es cerrar el juego para evitar conflictos...
Un abrazo
Africa
¡Exacto!
ResponderEliminarNada que objetar.
Santi
Santi,
ResponderEliminarGracias por este último comentario.
Un abrazo
Africa
Ciertamente todo cuadra, es cotidiano y habitual. Creo que tomos hemos jugado a este juego, a veces nos hemos divertido y otras hemos sufrido las consecuencias. Reconozco ser un jugador, mal jugador.
ResponderEliminarun abrazo.
alex.
Alex,
ResponderEliminarTu comentario lo considero simpático, pero sensato... todos hemos jugado en algún momento.
Un abrazo
Africa